viernes, 31 de octubre de 2014

Comentario de texto II

Cárceles
La población carcelaria está compuesta en general por gente muy joven, grandes o pequeños delincuentes en la flor de la vida, que en su inmensa mayoría deben a la droga el haber sido devorados por el Código Penal. De hecho, si la droga se legalizara, las cárceles, hoy abarrotadas, quedarían prácticamente vacías y podrían convertirse en parques infantiles, en bibliotecas públicas, en auditorios o en casas de cultura, pero en todo caso habría que dejar algún centro penitenciario como residencia de ancianos, destinada a esos distinguidos caballeros, casi de la tercera edad, que deberían ser sus inquilinos naturales, políticos corruptos, ladrones financieros, carcamales muy refinados, que han atracado bancos desde sus propios despachos. En cierta ocasión, en la cárcel de Tenerife, después de un recuento vi entrar en el comedor la larga reata de presos en chándal y bambas, casi todos chavales capturados por la droga. Paradójicamente el último de la fila era un sesentón, muy bien vestido, quien a duras penas podía arrastrar las babuchas. ¿Qué hace aquí este hombre tan mayor? —pregunté—. “Ha emitido más de 100 cheques sin fondos” —me dijo un celador—. Eran tiempos en que un viejo como este aún despertaba cierta ternura viéndolo en la cárcel con su diseño de pobre diablo, como un pícaro estafador a la antigua entre mozalbetes marginales y otra carne de cañón. Hoy el paisaje carcelario ha cambiado. En los patios y galerías aparecen unos señorones con la papada bronceada y las cocochas bruñidas, que han llegado a la cárcel desde la cloaca de la política o directamente desde los restaurantes de cinco tenedores en cuyos reservados alcaldes y concejales han intercambiado los dientes con ciertos tiburones. El dueño de un famoso asador, que durante años ha atendido a financieros, políticos y empresarios de éxito se lamentaba: “Tengo mi establecimiento lleno de imputados. ¿Qué será de este negocio si a mis mejores clientes los meten en prisión? A este paso tendré que hacer catering para Alcalá-Meco”.Tal como vienen los telediarios habría que despenalizar la droga aunque solo fuera para dejar sitio en las cárceles a estos ancianos, mangantes distinguidos, los nuevos delincuentes encorbatados, que van a necesitar cada día más espacio.
Manuel Vicent (El País, 1 de diciembre de 2013)

Manuel Vicent es un escritor, periodista, articulista y galerista de arte español.Después de obtener la Licenciatura en Derecho y Filosofía por la Universidad de Valencia, se trasladó a Madrid, donde cursó estudios de Periodismo en la Escuela Oficial, donde comenzó a colaborar en las revistas Hermano Lobo, Triunfo y otros medios.Sus primeros artículos sobre política los publica en diario Madrid y, posteriormente, escribe en El País —medio en el que continúa colaborando— unas crónicas parlamentarias que le hacen famoso entre los lectores. Su obra comprende novelas, teatro, relatos, biografías, artículos periodísticos, libros de viajes, apuntes de gastronomía, entrevistas y semblanzas literarias, entre otros géneros. Sus novelas Tranvía a la Malvarrosa y Son de mar han sido adaptadas para la gran pantalla de la mano de José Luis García Sánchez y Bigas Luna, respectivamente. Vicent compagina su labor como escritor con la de galerista de arte, una de sus más conocidas pasiones. El estilo de Vicent «es muy barroco, pero también muy luminoso». Y, en palabras del propio autor, en sus columnas y relatos trata de reflejar «esos momentos que nos hacen felices, perplejos, escépticos y expertos en dioses menores».
Este texto es un texto argumentativo en el que nos da varios argumentos sobre las cárceles en general.
Se encuentras varios recursos de estilo.
la flor de la vida metáfora aposicional.
haber sido devorados personificación.
han atracado bancos desde sus propios despachos metáfora.
las cocochas bruñidas metáfora pura.
han intercambiado los dientes con ciertos tiburones metáfora doble.
El texto nos informa de que en las cárceles hay más gente joven que mayor, y que estos jóvenes entra en la cárcel no porque roben, en la mayoría de los casos, sino porque trafican con drogas. Y si ésta se legalizara, muchas de las prisiones quedarían vacías y estos sitios se aprovecharían para darles un uso más productivo. Según Manuel las personas que realmente deberían estar ahí son los políticos corruptos, ladrones financieros... En una ocasión en entro en la cárcel de Tenerife y que entre tantos chavales vio a un hombre bien vestido, lo que le hizo pensar que la situación ha cambiado porque van llegando señores directamente desde la a cloaca de la política o directamente desde los restaurantes de lujo. Pone el caso, del dueño de uno de estos restaurantes se preocupa por su negocio, al pensar que va a ser de él si estos señores, que dejan mucho de su dinero , ya no fuesen puede que su negocio llegue a la quiebra.
El tema de este texto es la instalación de los corruptos en la cárcel.
Presenta una estructura propia de un texto argumentativo con una introducción en las 4 primeras líneas, desde la línea 5 a la 8 expone una tesis y de la 8 a la 24 da argumentos y de la 24 al expresa una conclusión.


''La ley está pensada para el robagallinas, pero no para el gran defraudador ni los casos de tanta corrupción''
Esta frase es un claro ejemplo de las buenas leyes españolas en la que, una simple persona que muere de hambre entra a robar en un supermercado algo de comida para sus hijos y le condenan a la cárcel mientras que grandes estafadores políticos roban a la sociedad y no hacen nada con ellos. Como dice Carlos Fabra, piden no entrar en la cárcel hasta que el Consejo de Ministros se pronuncie sobre un hipotético indulto. De conseguir ese tratamiento, todos los condenados, veríamos unas cárceles desérticas en espera de la bondad ministerial.

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